martes, 16 de diciembre de 2008

PREMIOS



Aun a riesgo de que este blog acabe pareciendo un folletín informativo de los méritos culinarios del señor Marcelo Tejedor, me apetece mucho anunciar que su...


Pescada de Celeiro, caldo de pementos verdes e pilpil de limón


... Ha sido considerado por la revista Vino + Gastronomía como uno de los diez mejores platos del año 2008


En cuarto puesto, concretamente, y por detrás de:


Tomate raf relleno de pipirrana, tomates verdes, judías verdes y quisquillas, de Dani García (Restaurante Calima);


Maderas, de Quique Dacosta (El Poblet)


Hebras, de Josean Martínez Alija (Guggenheim)



Detrás del suyo, a su vez, han quedado muchos otros, incluido un plato del mismísimo Ferrán Adriá (El Bulli).


Felicidades.


PD. Esa de la foto es mi calle. Más bonita...

miércoles, 10 de diciembre de 2008

RUTAS QUE TE MERECES: CALLE SAN BERNARDINO - REY DE TALLARINES


He tardado, pero por fin he dado con el equipo de gastrónomas que estaba buscando. Básicamente, las que han aceptado probar conmigo todos y cada uno de los restaurantes de LA CALLE San Bernardino (sí, el Mexicano también) sin miedo y siempre en comparación a nuestro referente gastronómico del momento, el chino Jing Jing.

Tan atrevido equipo está formado por:

EstherPuri: Analista vocacional capaz de extraer el más puntilloso pero necesario detalle de allí donde jamás llegaría el común de los mortales. Aunque especializada en ambientes de moderneo y petardas ha accedido a unirse a nosotras para meter sus narices (y lo que surja) en cada rincón de la San Bernardino. Gracias, Puri.


Triniglicerina: gastrónoma de paladar exquisito, proporciona el punto de justa reflexión para todo buen análisis e investigación. Sus decisiones son justas, razonadas y casi siempre irrebatibles. Aunque dice estar a regimen, lo dejará todo por esta buena causa en pro de un conocimiento superior. Gracias, Trini.


Las puntuaciones de las que partimos y servirán como comparación a cada una de nuestras visitas son:

JING JING

Trini: 8

Estherpuri: 9

Nomecomesnada: 8,5
(Pura objetividad, oye)

PRUEBA 1- REY DE TALLARINES

Nuestra primera incursión no podía ser más que en Rey de Tallarines, el otro chino de la calle y más directo competidor del Jing Jing. Rey del Tallarines es ese restaurante del que, dicen, hace los mejores tallarines de Madrid y que pocos metros más abajo ve llenarse sus mesas fin de semana tras fin de semana, mientras en el Jing Jing no pasamos a veces de ser cuatro gatos… Esta vez decidimos entrar en terreno enemigo y descubrir qué tiene el uno que al otro le falta...

EL JING JING TIENE:
- toalla naranja
- Carpas que te miran cuando vas al baño
- Karaoke chino
- Carta para chinos
- Tallarines misteriosos
- Vajilla tradicional
- Dos plantas
- Mesas de madera
- Adolescente con mechas
- Jugadores de solitario en la primera mesa
- Unión familiar

REY DE TALLARINES TIENE:
- Arco 'rollo Las Vegas' con comedor al fondo
- Mesas con cristalitos
- Decoración estilo Parc Guell
- Carta para guiris
- Tallarines en directo
- Cebolla morada en los tallarines
-Una planta
- Manteles de papel
- Un chino que grita
- Un chino que te mira mal
- Foto de familia hecha con Photoshop

Ahora, juzgen ustedes mismos...


¿Los tallarines? Ah sí, hay que reconocer que están buenos (aunque demasiado gruesos y empalagosos) pero el encanto es el encanto. Y el vino Peñascal rosado siempre nos ha parecido más bien de lo peor (incluso peor que el Diamante).

Pero por si esto aún no ha convencido a nadie, añadiremos que en Rey de Tallarines cenan David Kano y la china Patino (ARGHHHH) y en el Jing Jing la gente del Foto y algún que otro musiquillo indie despistado... no hay color.

REY DE TALLARINES

Trini: 5

Puri: 6

Nomecomesnada: 6

domingo, 9 de noviembre de 2008

EL CHINO: JING JING



Si alguien me hubiese dicho alguna vez que iba a acabar celebrando mi cumpleaños en un chino lo hubiese tomado por loco. Creo que solo lo había hecho una vez, allá por los 16, y porque era una invitación de mi novio del instituto (me hubiese ido hasta a una parrillada argentina). Aquella noche me llevó a ese chino de la calle Rosalía de Castro de Santiago de Compostela que más tarde se haría famoso por algún escándalo de esos que tan poco se dan en nuestra ciudad y tanto nos divierten. Y aunque la noche resultó perfecta, o así es como la recuerdo ahora, lo cierto es que no me quedaron ganas de repetir la experiencia de los chinos. Hasta este viernes.


Creo que fue el chico de la habitación el primero en hablarme del Jing Jing. En esa época en la que lo que decía resultaba importante, fue una revelación para mí oír hablar de un chino ‘para chinos’, de un chino diferente y especial que, además, se encontraba en LA calle. Más tarde fueron Manu y Javi los que insistieron: “El Rey del Tallarín no mola, el que mola es el de más arriba”…


Y me convencieron claro, y fue el día de la pinchada cuando decidimos ir, y fue desde aquel día que se ha convertido en mi restaurante fetiche de Madrid. Hasta el punto de haber decidido celebrar allí (una vez más) mi 26 cumpleaños.


El Jing Jing es diferente. Diferente por su ambiente, creado partir de una mezcla de chinos, musiquillos ‘indies (esa palabra) y fieles del Fototomatón (‘esa gente’).


Es diferente por su carta, eterna y tan (tan, tan) barata. Porque pedirse un platazo de tallarines con verduras que te permite afrontar toda una noche de viernes por 3 euros puede sonar incluso mal, pero sólo si no los has probado.


Es diferente por el servicio. Una familia de chinos encantadores (y creo que son unos cuantos los que conocen mi opinión general sobre los chinos) que parece que no se enteran de nada pero se enteran de todo.


Es diferente porque sirven vino blanco, Diamante. Un vino difícil, malo incluso, pero perfecto como acompañante de setas con bambú, de arroz con curry, o frito con huevo o... Un vino sólo aceptable en el Jing Jing.


Es un chino diferente. Y para quien aun no lo haya probado, revelaré sólo aquí, el que por el momento es el mejor plan de jueves posible. Chino y Foto. Tan sencillo como suena. Un secreto que a muy pocos, nos hace muy felices, muchos jueves.

miércoles, 29 de octubre de 2008

LA GALETTE




A lo tonto, ya van cuatro semanas en mi nuevo trabajo que, por cierto, está en el barrio de Salamanca. Pegadito a Serrano vaya. Perfecto para eso de ir caminando desde casa (un lujazo en Madrid) pero fatal para lo que viene siendo esa ibérica costumbre de comer al mediodía. Estas cuatro semanas (tres en realidad si tenemos en cuenta viajecitos a Barcelona y vicisitudes varias) las he dedicado, entre otras cosas como trabajar, a investigar la oferta gastronómica de la zona. Dentro de lo que cabe, claro, porque si lo que buscas son restaurantes monos en los que darte caprichitos éste es el barrio adecuado: Kabuki Wellington, Ramsés, Alkalde, Senzone y así un sinfín de garitos estupendos (que todavía no conozco, por cierto) pero si lo que quieres es cubrir ese hueco en tu estómago y tu horario laboral lo más dignamente posible pero sin alardes, lo llevas mal.



En fin, que desesperadita estaba después de haber probado los mil y un antros de pinchos, menús del día y ensaladas de la zona, con precios desorbitados y comida (y ambiente) de lo peor, cuando me topé con uno de los sitiColor del textoos más encantadores en los que haya estado en Madrid. La Galette. Todavía con la morriña parisina haciendo mella en mí, encontrar un lugar así, es la leche. Ambiente francés por los cuatro costados; una carta inmensa llena de quiches, tartas, pescados y vinos; decoración recargada y un ambiente bohemio fascinante. La Galette debe ser increíble para ir a cenar, pero para desconectar de todo durante hora y media al mediodía, con rollo velitas incluido, nos vale.


La carta, ya lo he dicho, es bastante amplia, pero además cuenta con tres menús del día super completos, dos de ellos (casi siempre vegetarianos) por 11 euros y pico y el otro (más cárnico) por 14 y pico. No está nada mal.


Por poner una pega diremos que son lentos a rabiar, algo que no suele molestarme nunca excepto cuando me ponen una reunión para las 15.30. Ah! bueno, también te puede pasar lo que a mí y que te toque Marisa Jara en la mesa de al lado pidiéndose zumos vitamínicos y la sopa de cebolla, mientras tú optas por la tarta de calabacín (buenísima!) y la media de vino... nadie es perfecto oye.

sábado, 25 de octubre de 2008

THE MODERN. DINNING ROOM


Suele pasar que las segundas veces que repetimos en uno de esos sitios que nos enamoran, defrauden. La memoria es lo que tiene, que es caprichosa y con tendencia a mimar nuestros recuerdos. Es por eso que, muchas veces, esas cenas que simplemente recordamos con cariño pasan en pocos meses (y si no volvemos al sitio en cuestión) a convertirse en veladas maravillosas y cuando volvemos, llega la decepción. Pero pasa también que a veces la regla general falla, y esos son los sitios que hay que conocer. The Modern no defraudó.



Hay que decir que en este caso el recuerdo tampoco era de los mejores, pero sí de sitio sorprendente. The Modern nos sorprendió porque esperábamos muy poco de él: por su apariencia fashion, su ubicación en plena esquina de la plaza de Vázquez de Mella y, sobre todo, su carta al más puro estilo de esos engañosos garitos de Barna de precios superajustados en restaurantes preciosos y comida terrible (algún día hablaremos de esta cadena). Sin embargo, aquella noche, decidimos entrar, y no nos equivocamos.



The Modern va de moderno, pero sus camareros huyen de imposturas y resultan encantadores de verdad. De verdad. Sus platos, aun con nombres que te hacen pensar en porciones ridículas, huyen de lo sutil y son contundentes y sí, ricos. Por supuesto, todo esto no llamaría la atención si los preciosos no fuesen taaaan ajustados. Y así, por apenas 12 euros puedes cenar un arroz negro o una fideuá de marisco estupendas, de esas que te enseñan en su correspondiente paellera antes de servirte, al estilo levante.

Lo peor, también hay que decirlo, es el vino, una carta mas que escasa a la que siempre faltan algunas de las referencias anunciadas. Una pena. En todo caso, ayer (y tras varias de nuestras peticiones denegadas) pudimos finalmente cenar con un vino de la casa (tempranillo, cabernet y Merlot) que si bien resultó un poco duro al principio acompañó más que correctamente a nuestros arroces.

En definitiva, una opción más que atractiva para esos jueves o viernes antes de la Sol o el Wurltizer. Que la noche no nos coja desprevenidos...


The Modern Dining Room

Calle del Clavel, 6

915239275


martes, 16 de septiembre de 2008

RESTAURANTES POP À PARÍS

En París se puede comer mal e incluso no comer. Pero si se cuenta con buenos amigos y un poco de intuición lo normal es que nos encontremos lugares como estos, donde no sólo comer bien sino a buen precio. Pequeños restaurantes [pop] de referencia que hacen de la ciudad más bonita del mundo, una ciudad, incluso mejor.




Le café... o cómo los rockeros se dan a a la alta gastronomía. Le café está en uno de los barrios reconocidamente gays de París (Le Marais). Una especie de Chueca mucho menos delirante y excesiva. Allí lo que se lleva es el rollo rockero, tupés, vaqueros ceñidos, camisetas blancas con las que lucir muculazo y muchos, muchos tatuajes coloridos. Las chicas, pues casi que lo mismo. Y todo ello es lo que nos encontramos en Le café, acompañado de música cañera a eso de las 2 del mediodía en un local lleno de antiguedades en el que poder degustar todo tipo de deliciosas quiches, tartines y tartares. Para irte a comer y acabar bailando a las 3 de la mañana de un domingo.


62 r Tiquetonne, Paris 75002






La fourmi Ailèe ... o el placer de comer en una biblioteca. En pleno barrio latino, donde parece tan improbable encontrar dónde comer alejado de los turistas, apenas es necesario desviarse un minuto para dar con uno de los restaurantes más encantadores que recuerdo: estanterías repletas de libros, cuadros antiguos, mucha madera, música exquisita y, bueno, ya sabéis... ambiente francés.




8, Rue du Fouarre
75005 Paris
Tel : 01 43 29 40 99 - Fax : 01 43 25 09 22





Joy in food ... o cómo sentirte en casa. El Joy in food de verdad que no parece un restaurante. Apenas 7 mesas y una barra chiquitita tras la que se encuentra una señora que bien podría ser la abuela de cualquiera de nosotros, es lo que nos encontramos tras la coqueta puerta azul de entrada. Eso y la enorme mesa en la que, cada día, se colocan deliciosos postres caseros. Joy in food es, desde luego, un lugar encantador, pero también hay que decir que sólo apto para vegetarianos convencidos, pues su dueña y única regente prepara cada día un único menú (variadísimo, eso sí) que suele componerse de semillas, cereales, verduras y legumbres, todo ello orgánico y extremadamente natural. Lo mejor, sin duda, son sus tartas, hechas con las más increíbles combinaciones. Y aunque sólo fuese por esto, no deberíamos dejar de visitarlo...


2, Rue Truffaut

75017 Paris
Tel : +(33) 1 43 87 96 79




La dame des huitres... quizás, el de más obligada visita de todas estas referencias porque, y esto es un llamamiento mundial, las ostras hay que probarlas (y a ser posible acompañadas de champagne rosé) . No son baratas, de acuerdo, pero son necesarias como experiencia vital. Comer ostras nos mejora como personas (y eso, es así) y si París es posiblemente la mejor ciudad para iniciarse en ello, la Dame des huitres es el lugar donde hacerlo. Este restaurante nada tiene que ver con los gigantes turísticos que podemos encontrarnos en Plaçe de Clichy, al contrario, no sale al encuentro de los turistas sino que hay que buscarlo escondido en una recóndita calle del barrio des Batignolles, pero vale la pena. Sobre todo, porque el trato que vais a recibir será seguramente uno de los mejores de vuestra vida. Dedicación, cariño, amor, encanto... es lo que desprenden cada uno de los mínimos rincones, de las apenas cinco mesas, de sus pizarras de tiza, de sus mariscos exquisitos. Y todo gracias a la familia Landeau. Esa gente, esos sitios, que hay que conocer.


86, rue Lemércier
75017 París
Tél/Fax: 0146278112






Matsuya... Seguramente la comida japonesa es, junto a la italiana y la española (así en general), mi favorita. Por eso, aún estando en París, no podía dejar de conocer algunos de los japoneses de esta ciudad. El mejor de ellos resultó encontrarse casi enfrente de La fourmi ailèe, en pleno barrio latino, un lugar donde podemos encontrar desde familias, a trabajadores de la zona, estudiantes, parejas y algún turista con suerte. Como yo. Porque vale que es muy difícil que no me guste lo que me sirvan en un restaurante japonés, pero aquí además lo hacen con una calidad precio de esas que nos encanta descubrir. Y recomendar.

37, Rue Galande
75005 Paris
Tel : +(33) 1 43 54 58 84


Y así tantos otros, pero no sólo restaurantes, también mercados, puestos de comida en las calles, tiendecitas de barrio... Ai, no comimos mal en París. No.

viernes, 22 de agosto de 2008

RUTAS QUE TE MERECES II: ARES & MUGARDOS (GALERÍA FOTOGRÁFICA)

El bueno de Picas




Delicias comúnmente conocidas como 'parrochitas'



Ares. Le nuit



Mugardos, qué bonito eres




Destino: La Posada del mar



Ambientazo marinheiro